Sensibilidad al contraste

De Previpedia
Ir a la navegaci√≥n Ir a la b√ļsqueda

La sensibilidad al contraste tiene que ver con la capacidad para distinguir entre claro y obscuro. Unas mínimas condiciones de contraste son necesarias para poder percibir un estímulo. Aunque este aspecto puede ser mejorado por un incremento de la iluminación, más allá de un determinado nivel de iluminación decrece la sensibilidad al contraste debido a la aparición de deslumbramientos.

La disminuci√≥n progresiva de la sensibilidad al contraste comienza alrededor de los veinticinco a√Īos, si bien el declive m√°s marcado se produce a partir de los cuarenta o cincuenta a√Īos, a causa de la menor cantidad de luz que las lentes transmiten hasta la retina. En esta situaci√≥n se produce una visi√≥n borrosa de los bordes de las im√°genes, con la consiguiente p√©rdida de contraste.

En situaciones en las que no existen brillos, la facilidad con que puede percibirse el contorno de un est√≠mulo va increment√°ndose hasta alcanzar un punto m√°ximo alrededor de los treinta a√Īos. Con brillos, la sensibilidad m√°xima al contraste se produce a los veinte a√Īos. A los veinte a√Īos el di√°metro medio de la pupila a la luz es de 3 mm y en la obscuridad de 7 mm. A la edad de sesenta estos valores son de 2,5 mm y 5,5 mm, por lo que f√≠sicamente entra menos luz en el ojo humano. Distintos estudios confirman que para ver un objeto claramente, las personas de cuarenta a√Īos precisan el doble de luz que las de veinte, y a los sesenta el triple que a los veinte, siendo esto v√°lido para los diversos niveles y fondos de iluminaci√≥n.

Bibliografía[editar]

Jes√ļs P√©rez Bilbao, Clotilde Nogareda Cuixart, Eduardo Salvador Peracaula: Nota T√©cnica de Prevenci√≥n 348. Envejecimiento y trabajo: la visi√≥n.