Cabina de seguridad biológica

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Trabajo en cabina de seguridad biológica
Cabina de seguridad biológica, clase I
Cabina de seguridad biológica, clase II
Cabina de seguridad biológica, clase III

La cabina de seguridad biológica es una cabina proyectada para ofrecer protección al usuario y al ambiente de los riesgos asociados al manejo de material infeccioso y otros materiales biológicos peligrosos, excluyendo materiales radiactivos, tóxicos y corrosivos.

Tipos de cabinas de seguridad biológica[editar]

Clase I[editar]

Su fundamento es similar al de una campana de humos; trabaja a presión negativa y está abierta frontalmente. El aire procedente del local se introduce por la abertura frontal y es extraído al 100% de la misma.

Se utilizan con agentes biológicos de los grupos de riesgo 1 y 2 (véanse los grupos de riesgo aquí). Pueden ser usadas para aquellas operaciones que impliquen la manipulación de compuestos químicos tóxicos y/o cancerígenos modificando el sistema de tratamiento del aire expulsado mediante la inclusión, además de los filtros HEPA, de aquellos elementos que aseguren la limpieza del aire expulsado (filtros de carbón activo, convertidores catalíticos, incineradores, etc.). Hay que tener siempre en cuenta que muchas de las operaciones con estos compuestos precisan ser realizadas en un ambiente estéril y que este tipo de cabinas no lo proporcionan puesto que el aire es tomado del ambiente de trabajo y no recibe ningún tratamiento.

Clase II[editar]

Este tipo de cabinas se desarrolló para proteger a los trabajadores de los materiales manipulados y para al mismo tiempo, proteger dichos materiales de la contaminación externa. El área de trabajo es recorrida por un flujo descendente de aire filtrado estéril (flujo laminar vertical). La protección del trabajador viene dada por la creación de una barrera de aire formada por la entrada de aire desde el local, a través de la abertura frontal, y por el mencionado flujo descendente de aire filtrado estéril. Ambos flujos de aire son conducidos a través de unas rejillas situadas en la parte anterior y posterior del área de trabajo a un pleno desde el cual el aire es redistribuido. Un tanto por ciento del mismo es extraído mientras que el resto es recirculado sobre el área de trabajo.

Se utilizan con agentes biológicos de los grupos de riesgo 1 y 2, aunque algunos autores incluyen los del grupo 3 (véanse los grupos de riesgo aquí). En general estos tipos de cabinas pueden ser utilizados para la manipulación de compuestos químicos de alta toxicidad siempre y cuando se modifique el sistema de tratamiento del aire expulsado.

Clase II, tipo A[editar]

Aproximadamente un 70% del volumen total de aire es recirculado sobre el área de trabajo, mientras que el 30% restante es extraído. La velocidad de entrada de aire para aberturas frontales de 20 cm debe ser como mínimo de 0,4 m/seg. La velocidad de aire del flujo laminar descendente oscila según el diseño de la cabina, aunque es aconsejable, en media, un mínimo de 0,4 m/seg.

Clase II, tipo B[editar]

Aproximadamente un 30% del volumen total de aire es recirculado sobre el área de trabajo, mientras que en este caso el 70% restante es extraído. La velocidad de entrada de aire para aberturas frontales de 20 cm debe ser como mínimo de 0,5 m/seg. La velocidad de aire del flujo descendente, en media, debe ser de 0,25 m/seg.

Clase III[editar]

Estas cabinas son diferentes en concepto de las cabinas de las clases I y II. En este caso la cabina está herméticamente sellada, separando completamente al trabajador del trabajo que esté realizando mediante barreras físicas (panel frontal completamente cerrado, manipulación a través de guantes de goma). El aire es tomado del local o del exterior y filtrado (Filtro HEPA). En su extracción (100%), suele haber dos filtros HEPA montados en serie para la completa purificación del aire extraído. Este tipo de cabinas ofrece el grado máximo de protección al trabajador, obviando incluso la exposición por contacto.

Son indicadas para los agentes biológicos de los grupos de riesgo 3 y 4 (véanse los grupos de riesgo aquí). Este tipo de cabinas puede ser utilizado para la manipulación de compuestos químicos tóxicos y/o cancerígenos, siempre y cuando se modifique el sistema de tratamiento del aire expulsado.

Normas de uso seguro[editar]

Antes de iniciar el trabajo[editar]

  • Planificar con anticipación el trabajo a realizar en la cabina de seguridad biológica. Determinar qué procedimientos y equipos serán utilizados. Informar al resto de trabajadores del laboratorio y coordinar las labores con el fin de evitar interrupciones y tráfico en los alrededores.
  • No usar la cabina sin que exista una eti­queta de certificación actualizada o cuente con un informe técnico.
  • Poner en marcha la cabina (en caso de que no sea de funcionamiento continuado); apagar la lámpara UV en caso de que esté encendida; encender el fluo­rescente y el ventilador de la cabina; verificar que las rejillas se encuentran libres de obstruc­ciones. Dejar que la cabina funcione libremente du­rante quince minutos. La mayoría están diseñadas para funcionar las veinticuatro horas del día. Las de Clase II A1 y Clase II A2 pueden apagarse cuando no están en uso.
  • Lavarse las manos y antebrazos con jabón ger­micida. Colocarse los equipos de protección in­dividual asignados (por ejemplo, bata de manga larga con puños ajustados y guantes imperme­ables a las soluciones que se vayan a manipular, verificando que el puño esté protegido por los guantes).
  • Descontaminar la superficie interior de la cabina con productos adecuados a los materiales de la instalación (por ejemplo, etanol al 70%).
  • Limpiar los materiales cuidadosamente antes de introducirlos en la cabina de seguridad biológica. No introducir materia­les que emitan partículas con facilidad, como papel, madera, lápices, tapones de al­godón, etc.
  • Colocar los materiales y equipos de forma orde­nada de acuerdo con el trabajo que se vaya a realizar, incluidas las bolsas o recipientes para la reco­gida de material contaminado. El trabajo debe desarrollarse desde las zonas limpias a las con­taminadas a lo largo de la superficie de trabajo.
  • Evitar colocar objetos grandes juntos. Verificar que las rejillas están libres de obstruc­ciones. Una vez colocado todo, dejar que el aire barra la cabina de tres a cinco minutos.
  • No se debe colocar nada sobre la cabina de seguridad biológica.
  • Regular la abertura frontal según las especifica­ciones de la cabina.

Durante el trabajo[editar]

  • Introducir las manos lentamente en el área de trabajo y trabajar con movimientos lentos.
  • Realizar las tareas de forma metódica y cuida­dosa.
  • Mantener los elementos al menos 10 cm detrás de la rejilla frontal y procurar realizar las opera­ciones más contaminantes hacia el fondo de la cabina. En general se recomienda trabajar a unos 5-10 cm de la superficie y alejado de los bordes.
  • Realizar el trabajo sobre paños absorbentes em­papados de desinfectante para la recogida de salpicaduras y derrames.
  • Evitar en lo posible el uso de llamas, los golpes, las proyecciones, las perforaciones, etc. que pue­dan deteriorar el filtro y alterar el flujo de aire unidireccional descendente.
  • Cuando sea imprescindible introducir un nuevo material, se recomienda esperar de dos a tres minutos antes de reiniciar la tarea para estabilizar el flujo de aire. Es conveniente recordar que, cuanto más material se introduzca en la cabina, la proba­bilidad de turbulencias se incrementa.
  • Al terminar la tarea, limpiar la cabina permi­tiendo que el aire fluya de tres a cinco minutos.
  • No trabajar dos personas en la misma cabina. Evi­tar la presencia de otras personas en las inme­diaciones.

Al acabar el trabajo[editar]

  • Retirar los recipientes de bioseguridad y los ma­teriales y equipos que hayan estado en contacto con el material biológico potencialmente conta­minado, y descontaminar. La retirada de mate­rial potencialmente contaminado se realizará según los protocolos establecidos de Gestión de Residuos.
  • La descontaminación o la esterilización de las cabinas se realizará siguiendo los procedimientos establecidos que deben estar a disposición de los usuarios.
  • Los equipos de protección individual usados se tratarán siguiendo las instrucciones o protocolos que tenga establecidos el laboratorio. Lavarse las manos con agua y jabón abundantes tras qui­tarse los guantes.
  • Apagar el ventilador (en caso de que no sea de funcionamiento continuado) y la lámpara fluo­rescente; cerrar la abertura frontal y encender la lámpara UV (en su caso).
  • Por último, recordar que no debe utilizarse la zona de trabajo de las cabinas como almacén.

Legislación[editar]

Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo.

Bibliografía[editar]

INSHT: Guía técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos.
Ana Hernández, Pablo Luna Mendaza: Nota Técnica de Prevención 233. Cabinas de seguridad biológicas.